Posts Tagged ‘decepción’

Regalos

junio 2, 2009

Mi familia, El móvil, me están volviendo loca. Y me llegan a casa rosas rojas y bombones. Regalos ridículos que, en vez de ablandarme, me indican que he hecho lo correcto.

Primero esto no es algo que se arregle con regalos, habla conmigo, intenta entenderme, escuchame. Pero si me conociera de verdad y quisiera regalarme algo sabría que :

– Un regalo para conmoverme sería algún objeto de cuando nos conocimos, o una foto de hace años.
– Para demostrarme que de verdad le importo, algo hecho por él, como una carta, que refleja tiempo y esfuerzo.
– Para divertirme y hacerme sonreír algo surrealista, como una mandarina en una caja con una sonrisa pintada, o cualquier cosa absurda.

Mandarina con cara

Cutre-mandarina con cara

Pero…. así es Borja, un cliché con patas. Si elige una flor, es una rosa roja. A mí esto lo que me indica es que:

-No me conoce, mi flor son los girasoles.
-No se molesta, podría haber mandado un ramo variado, pero eso implica elegir, y la tarjeta no está con su letra, seguro que las ha encargado por teléfono.
-No me entiende, se cree que esto es un capricho.

En fin, otra demostración de que no orbitamos en la misma galaxia. Dice que me quiere, que lo siente, que vuelva con él. No entiende que no ha hecho nada malo, que no estoy enfadada, solo que … no me hace vibrar.

Si me quieres, conmueveme, hazme sentir, tócame el corazón, riete conmigo, pero no me mandes rosas rojas y bombones en cajas de corazón.

girasoles y verano

girasoles y verano

La ruptura

mayo 30, 2009

No sé como hacer esto.Le miro buscando las palabras, estamos en una terraza. Borja una caña, Claudia zumo de melocotón, a sorbitos, pensativa. Y las palabras no salen. Sobre la mesa un móvil nuevo que me ha comprado por el que tiré, o perdí, según cree él. El regalo lo empeora todo.

Como partirle el corazón a alguien? Como romper más de 4 años de relación sin una causa justificada? Como acolchar tanto daño?…  No lo sé. No se puede. Cojo aire, cuento hasta 3 y va a bocajarro.

-No puedo aceptar el regalo.

-Que bobada es esa, Clau?

-Borja, te quiero mucho, te portas muy bien conmigo, pero creo que no estoy enamorada

Silencio. Silencio largo y denso.

Me mira como quien mira a un loco o a un niño en una rabieta. Me dice que he pasado unos días malos, que es normal, pero que deje de hacer el tonto. Que no estamos para chiquilladas. Más silencio, le dejo digerir. Le digo que no quiero seguir, que lo siento mucho. Ahora se enfada. Me alegro de estar  en una terraza, Borja no me gritaría en público, odio los gritos. Pasamos un tiempo eterno de acusaciones, que si es por otro, que si quien me ha metido eso en la cabeza, que si le he hecho perder más de 4 años de su vida, que si no sé comportarme, que lo que tengo que hacer es sentar la cabeza de una vez y dejarme de pájaros y de ensoñaciones.

Sé de lo que me habla, sé que el estaba pensando en matrimonio, quizá tuviera un anillo, y aquí estoy yo, mirando un vaso de zumo y diciendole adios. Simplemente no lo puede asumir. Le perdono todas las cosas que me dice porque entiendo su situación. Pero el mal rato es horrible, me encojo en la silla, intento desaparecer. Con la mano busco a tientas la carta que llevo en el bolso y mientras habla voy convirtiendola en una bolita lo más diminuta posible.

 Le digo que me tengo que ir, ha pasado más de una hora de reproches y no quedan ni hielos. Que ya lo hablaremos más adelante. Me dice que me lleve el móvil, que ya no se puede devolver, que es por puntos. Pienso que es un utensilio de control, utilizable para largas discusiones telefónicas, es más un grillete que en regalo, pero no puedo discutir más y lo cojo.

Las monjas

mayo 28, 2009

Cuando era pequeña casi me expulsan del colegio de monjas por besarme con una compañera en unas convivencias espirituales. Fue una bobada de lo más inocente, eramos niñas y habíamos visto a los mayores y en la tele, solo queríamos saber que era eso de los besos. Ahí me vino mi primer sermón sobre el pecado, y sobre que había puesto triste a Jesús. En realidad nunca entendí porque los adultos se volvieron como locos por un juego, pero más adelante, en la adolescencia, ese y otros recuerdos me hicieron pasar por los cambios corporales y las dudas típicas de la edad de una forma muy solitaria y aislada.

Ahora que soy adulta me doy cuenta de muchas cosas, como que la culpa no fué de Quique, sino mía por confundir sentimientos, y que he estado muy perdida. Pero el primer cambio tiene que venir de mi, no de otra persona, con lo que voy a dejar a Borja. Sé que lo mejor es cara a cara, pero no sé si acompañarlo de una carta me ayudará a transmitirle mejor mis sentimientos, porque si me pongo nerviosa me bloqueo y porque no sé contestarle a cuando me pregunte porqué.

No sé, que sería mejor?

Ojalá me hubiese sentido así de libre

Tantas cosas que no comprendí..

Sopa y lágrimas

mayo 24, 2009

Todo el fin de semana deprimida. Fuera llueve acorde a mi estado anímico. Mi madre cree que estoy enferma, porque tengo los ojos rojos de tanto llorar y moqueo, parece la gripe… si no sabes que es debido a una llantina de horas. Tengo la frente un poco caliente incluso de la llorera y me hacen una sopa de fideos. En realidad me hace sentirme mejor, me vienen bien los mimos aunque no sean por las razones apropiadas.

Me levanto de la cama, navego por internet, veo una peli, me doy una ducha, me doy colonia y me meto en la cama recién cambiadas las sábanas. Mucho mejor. Viene Borja a ver como estoy, me da un beso y vuelta a empezar, lloro y lloro y no sé porqué. Él no entiende nada, nunca ha sabido ver dentro de mi, no entiende que esa manera de llorar no es por una gripe.  

Hoy voy a dormir con él, en el fondo me reconforta un poco de calor humano, otro cuerpo en la cama. Sé que soy injusta pero ahora me siento débil y pequeña. Mañana no creo que vaya a trabajar, no tengo ánimos para nada.

sopa caliente

sopa caliente

Decepción

mayo 22, 2009

Las dos semanas más felices del mundo. Pero llega la hora de la verdad, aclarar todo con Borja, porque es la única sombra que se cierne sobre mi alegría. Llamo a Quique y le digo lo que voy a hacer, que voy a dejar a mi novio, que voy a quitarme ese peso de encima. Necesito mucho apoyo para este paso, porque es más difícil para mi de lo que os imagináis.

Él me dice que le gusto, pero que no es lo que el busca, que le parecía mejor que tuviera novio. En un ataque de dignidad le digo que le llamaba porque tampoco quería saber más de él. Cuelgo el teléfono porque una angustia que sube por mi estómago está haciendo brotar las lágrimas y no quiero que el note nada en mi voz. Durante todo el día veo que me llama, así que apago el móvil y lo tiro a la basura. Luego me ovillo en la cama y me quedo llorando durante horas. Me quiero morir.

Sí, me lo advertisteis.

soledad

Soledad y decepción