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Otro año más

octubre 14, 2009

Hoy es mi cumpleaños y decido retomar el blog. Lo he estado aplazando, porque me han pasado tantas cosas que no sabía por dónde empezar, pero esta semana, o este fin de semana, prometo hacer un resumen de las muy locas aventuras de este verano. Gracias por seguir por aquí 🙂

Regalos

junio 2, 2009

Mi familia, El móvil, me están volviendo loca. Y me llegan a casa rosas rojas y bombones. Regalos ridículos que, en vez de ablandarme, me indican que he hecho lo correcto.

Primero esto no es algo que se arregle con regalos, habla conmigo, intenta entenderme, escuchame. Pero si me conociera de verdad y quisiera regalarme algo sabría que :

– Un regalo para conmoverme sería algún objeto de cuando nos conocimos, o una foto de hace años.
– Para demostrarme que de verdad le importo, algo hecho por él, como una carta, que refleja tiempo y esfuerzo.
– Para divertirme y hacerme sonreír algo surrealista, como una mandarina en una caja con una sonrisa pintada, o cualquier cosa absurda.

Mandarina con cara

Cutre-mandarina con cara

Pero…. así es Borja, un cliché con patas. Si elige una flor, es una rosa roja. A mí esto lo que me indica es que:

-No me conoce, mi flor son los girasoles.
-No se molesta, podría haber mandado un ramo variado, pero eso implica elegir, y la tarjeta no está con su letra, seguro que las ha encargado por teléfono.
-No me entiende, se cree que esto es un capricho.

En fin, otra demostración de que no orbitamos en la misma galaxia. Dice que me quiere, que lo siente, que vuelva con él. No entiende que no ha hecho nada malo, que no estoy enfadada, solo que … no me hace vibrar.

Si me quieres, conmueveme, hazme sentir, tócame el corazón, riete conmigo, pero no me mandes rosas rojas y bombones en cajas de corazón.

girasoles y verano

girasoles y verano

La ruptura

mayo 30, 2009

No sé como hacer esto.Le miro buscando las palabras, estamos en una terraza. Borja una caña, Claudia zumo de melocotón, a sorbitos, pensativa. Y las palabras no salen. Sobre la mesa un móvil nuevo que me ha comprado por el que tiré, o perdí, según cree él. El regalo lo empeora todo.

Como partirle el corazón a alguien? Como romper más de 4 años de relación sin una causa justificada? Como acolchar tanto daño?…  No lo sé. No se puede. Cojo aire, cuento hasta 3 y va a bocajarro.

-No puedo aceptar el regalo.

-Que bobada es esa, Clau?

-Borja, te quiero mucho, te portas muy bien conmigo, pero creo que no estoy enamorada

Silencio. Silencio largo y denso.

Me mira como quien mira a un loco o a un niño en una rabieta. Me dice que he pasado unos días malos, que es normal, pero que deje de hacer el tonto. Que no estamos para chiquilladas. Más silencio, le dejo digerir. Le digo que no quiero seguir, que lo siento mucho. Ahora se enfada. Me alegro de estar  en una terraza, Borja no me gritaría en público, odio los gritos. Pasamos un tiempo eterno de acusaciones, que si es por otro, que si quien me ha metido eso en la cabeza, que si le he hecho perder más de 4 años de su vida, que si no sé comportarme, que lo que tengo que hacer es sentar la cabeza de una vez y dejarme de pájaros y de ensoñaciones.

Sé de lo que me habla, sé que el estaba pensando en matrimonio, quizá tuviera un anillo, y aquí estoy yo, mirando un vaso de zumo y diciendole adios. Simplemente no lo puede asumir. Le perdono todas las cosas que me dice porque entiendo su situación. Pero el mal rato es horrible, me encojo en la silla, intento desaparecer. Con la mano busco a tientas la carta que llevo en el bolso y mientras habla voy convirtiendola en una bolita lo más diminuta posible.

 Le digo que me tengo que ir, ha pasado más de una hora de reproches y no quedan ni hielos. Que ya lo hablaremos más adelante. Me dice que me lleve el móvil, que ya no se puede devolver, que es por puntos. Pienso que es un utensilio de control, utilizable para largas discusiones telefónicas, es más un grillete que en regalo, pero no puedo discutir más y lo cojo.